Las cometas incendiarias de Gaza, una amenaza para agricultores israelíes

08/Jun/2018

Att.net- por Joan Mas Autonell

Las cometas incendiarias de Gaza, una amenaza para agricultores israelíes

Ante un campo de kibutz calcinado, a solo
setecientos metros de Gaza, Daniel Rahamim, miembro de la comunidad agraria
israelí de Nahal Oz, lamenta los daños causados por las cometas incendiarias
lanzadas desde la Franja durante los últimos dos meses.
«Es muy frustrante ver como los campos
de trigo trabajados durante meses queman en solo un minuto», dice Rahamim,
residente desde hace más de tres décadas en Nahal Oz, donde viven hoy 400
personas que se dedican exclusivamente a la agricultura.
Las tierras que trabaja la comunidad, en
las que cultiva trigo, patatas y zanahorias, se difuminan con el paisaje de
fondo, donde se observan los edificios de la Gaza capital y, a medio camino, en
una zona militarizada, la valla de separación entre Israel y la Franja, bajo
asedio israelí desde 2007, cuando el movimiento islamista Hamás se hizo con el
poder en el enclave.
Desde que comenzaron las manifestaciones
palestinas de la Gran Marcha del Retorno, el pasado 30 de marzo, los palestinos
lanzan cometas y balones con gasolina y objetos incendiarios que se han
convertido en el principal temor para los campesinos israelíes con terrenos
próximos a la línea divisoria.
Hasta ahora, estos artefactos han provocado
al menos 3.000 incendios y dañado mil hectáreas cuadradas de tierras de
cultivo, según cifras de la Autoridad Nacional de Parques.
«Cada día se provocan entre 10 y 20
fuegos por las cometas incendiaras», dice Yoram Levy, portavoz del
servicio de bomberos israelí, activo de manera permanente para apagar los
incendios y que recientemente ha reforzado sus efectivos instalando nuevas
bases y centros de control en la zona.
Los bomberos, asegura Levy, tienen
suficiente capacidad para lidiar con todos los fuegos, pero para hoy, ante las
protestas convocadas en Gaza para conmemorar la Naksa (aniversario de la Guerra
de los Seis Días), el Día de Jerusalén y el último viernes de Ramadán,
obtendrán más refuerzos y se coordinarán con el Ejército y el resto de fuerzas
de seguridad.
«Las cometas incendiarias son un
objeto simple, pero pueden caer en cualquier parte y ser de gran
peligrosidad», explica Levy, aunque recalca que hasta ahora no han herido
a civiles ni han causado daños en viviendas, pese a que algunos de los
incendios más grandes casi llegaron a comunidades agrícolas como la de Or
Haner, donde se logró apagar el fuego a poca distancia de la población.
Para las fuerzas de seguridad, los
artefactos incendiarios son un nuevo fenómeno, y el Ejército ha establecido una
unidad que intercepta los objetos con drones y otros mecanismos de tecnología
óptica y de defensa.
Los últimos meses, señala el coronel Nadav
Livne, Israel ha hecho caer más de 500 cometas y balones que han sido
capturados por drones comandados a distancia que llegan a la velocidad de 150
kilómetros por hora.
«Esto no es un juego, es una
guerra», considera Livne, coordinador del equipo militar encargado de
detectar las amenazas que cruzan la línea divisoria de Gaza.
En previsión del día de mañana, el Ejército
israelí se prepara para doblar los efectivos destacados ante las protestas
palestinas convocadas en las inmediaciones de la valla de separación, que se
esperan multitudinarias después de que el comité organizador de la Gran Marcha
del Retorno, representado por las diversas facciones palestinas, instara hoy a
una participación masiva.
Desde hace diez semanas las protestas de
palestinos se repiten en Gaza reivindicando su derecho al retorno.
Desde que comenzaron,
más de 120 palestinos han muerto por fuego de soldados israelíes, tanto en las
manifestaciones como en incidentes violentos en la frontera, según fuentes
médicas palestinas.